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La Norma BRC combina los principios fundamentales de las normas individuales de cada una de las cadenas distribuidoras existentes en una sola norma común para la evaluación de compañías suministradoras de las cadenas distribuidoras con productos de marca propia (marca blanca). Esta situación permite beneficios significativos a los fabricantes de productos alimenticios ya que, ayuda a evitar la confusión, rompe con el mecanismo de auditorias múltiples que trae consigo y con la necesidad de reproducir las variaciones en los mismos datos para los clientes diferentes; y por último supone un ahorro importante de costes y recursos. El objetivo esta Norma es especificar los criterios de Seguridad Alimentaria y de Calidad exigidos para implantar dentro de cualquier compañía que produce y suministra productos alimenticios con marca blanca a las compañías de distribución, principalmente británicas. El esquema BRC exige emprender un proceso de evaluación de la compañía por un organismo de tercera parte independiente del fabricante de productos alimenticios con marca blanca. El formato y contenido de la Norma está diseñado permitir una evaluación de las instalaciones del fabricante de productos alimenticios, de sus sistemas de operación y procedimientos por un organismo de tercera parte competente, unificando así criterios de seguridad alimentaria y los procedimientos de vigilancia y control. Han existido varios cambios significativos en el cambio de la edición3 a la edición 4 de BRC Global Standard - Food como resultado de opiniones expuestas por cadenas de distribución y otras partes interesadas durante el proceso de revisión y desarrollo de la nueva versión. Estos cambios han sido:
• un único nivel eliminando la diferenciación entre el nivel básico y el nivel superior anteriores • ninguna “Recomendación de buenas prácticas” establecida, lo que elimina la necesidad por parte de los organismos certificadores de su evaluación y comentarios • una consolidación de los requisitos y cláusulas en la línea con el proceso de auditoria • la inclusión de un sistema de clasificación basado en el número y categorización de no-conformidades establecidas durante la evaluación y que permite determinar la frecuencia de las auditorias. • el reconocimiento de requisitos específicos que dentro del sistema de gestión deben estar bien implantados, continuamente supervisados y mantenidos y son fundamentales para asegurar la seguridad y la integridad del producto • información más detallada y concisa sobre los procesos de apoyo a la certificación en la forma de tablas y diagramas • la incorporación de un amplio protocolo que detalla los requisitos específicos.
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